Gestionar obras en una comunidad de propietarios puede convertirse en un quebradero de cabeza. Mayorías, permisos, documentación… El proceso implica mucho más que contratar una empresa.
Cualquier presidente, administrador o propietario que haya afrontado la rehabilitación de una fachada o la instalación de un ascensor lo sabe bien.
En este artículo te explicamos paso a paso cómo funcionan las obras en comunidad de propietarios y qué permisos necesitas según el tipo de intervención.
También veremos cómo se aprueban en junta, de qué manera se gestionan los presupuestos y derramas, y por qué la digitalización puede ahorrarte tiempo, conflictos y dinero.
Tipos de obras en comunidades y mayorías necesarias
No todas las obras son iguales a ojos de la Ley de Propiedad Horizontal (LPH). Dependiendo de su naturaleza, las mayorías exigidas varían considerablemente.
Entender esta clasificación es fundamental. Un acuerdo puede ser impugnado si no se alcanza el quórum correcto.
Obras necesarias y urgentes
Las obras necesarias son imprescindibles para el mantenimiento del edificio. Garantizan la seguridad, habitabilidad y salubridad del inmueble.
El artículo 10.1 de la LPH establece que estas intervenciones tienen carácter obligatorio. No requieren acuerdo previo de la junta de propietarios.
¿Qué significa esto en la práctica? Si el tejado tiene goteras que afectan a la estructura, el presidente o administrador pueden actuar de inmediato.
No necesitan convocar una reunión previa. Eso sí, después deberán informar a los propietarios y justificar la actuación.
Las obras urgentes siguen la misma lógica. Cuando existe riesgo inminente para las personas o el inmueble, la rapidez prevalece sobre los trámites.
Una vez resuelta la emergencia, es recomendable documentar todo. Las facturas deben presentarse en la siguiente junta para su ratificación.
Obras de mejora
Las obras de mejora en una comunidad presentan un escenario distinto. Son intervenciones que no son estrictamente necesarias para la conservación del edificio.
Aportan valor añadido o aumentan la comodidad de los vecinos. Ejemplos típicos: renovar el portal por estética, instalar cámaras o climatizar zonas comunes.
Para aprobar este tipo de actuaciones, el artículo 17.4 de la LPH exige una mayoría cualificada. Se necesita el voto favorable de tres quintas partes (3/5) de propietarios y cuotas.
Esta mayoría protege a la comunidad frente a gastos que no todos quieran asumir.
Existe además una salvaguarda importante. Si el coste supera tres mensualidades ordinarias de gastos comunes, los propietarios que votaron en contra pueden negarse a pagar la derrama.
Eso sí, no podrán oponerse a la ejecución ni beneficiarse de las ventajas mientras no abonen su parte.
Obras de accesibilidad
La accesibilidad universal ha ganado protagonismo en los últimos años. La normativa refleja esta realidad con condiciones especiales.
Cuando un propietario mayor de 70 años o con discapacidad solicita eliminar barreras arquitectónicas, la comunidad está obligada a actuar.
Esto aplica si el coste anual repercutido no supera doce mensualidades ordinarias de gastos comunes, descontadas las ayudas públicas.
En estos casos no se necesita acuerdo de la junta. La obligación nace directamente de la ley.
¿Y si la obra supera ese límite económico? La diferencia puede ser asumida por quien la solicitó, sin alterar el carácter obligatorio.
Para el resto de obras de accesibilidad que no entren en esta categoría, basta con mayoría simple de propietarios que representen la mayoría de cuotas.
Esta flexibilización busca que las comunidades se adapten a las necesidades de sus residentes sin vetos sistemáticos.
Proceso de aprobación de obras en junta
La votación de obras en junta de propietarios es un momento clave. Debe prepararse con rigor para evitar problemas posteriores.
Un acuerdo mal adoptado puede ser impugnado en tres meses. O en un año si contraviene la ley o los estatutos.
El primer paso es incluir el punto en el orden del día de la convocatoria. No vale aprobarlo bajo «ruegos y preguntas».
Los propietarios ausentes deben tener oportunidad de conocer el asunto y preparar su postura.
Durante la junta, el presidente o administrador deben presentar los presupuestos recibidos. También explicar el alcance de la intervención y las mayorías necesarias.
Es habitual solicitar al menos tres presupuestos comparativos. Así los propietarios toman una decisión informada.
Una vez celebrada la votación, el resultado queda reflejado en el acta. Si es favorable, se notifica a los propietarios ausentes.
Estos disponen de 30 días para manifestar su discrepancia. Si no lo hacen, su voto se considera favorable.
La correcta gestión marca la diferencia entre una obra sin sobresaltos y un proyecto atascado en reclamaciones.
Por eso, cada vez más administradores confían en herramientas como Gesfincas Juntas. Permite gestionar convocatorias, registrar votos y generar actas automáticamente.
Gestión de presupuestos y derramas
Una vez aprobada la obra, llega el momento de afrontar la financiación. Aquí entra en juego la derrama.
La LPH exige un fondo de reserva mínimo del 10% del último presupuesto ordinario. Pero muchas veces no es suficiente.
La derrama es una cuota extraordinaria. Se distribuye entre los propietarios según su coeficiente de participación.
Salvo que los estatutos establezcan otro criterio, el reparto es proporcional. Si tienes un coeficiente del 5% y la obra cuesta 20.000 €, pagarás 1.000 €.
Para comunidades con presupuestos ajustados, existe la posibilidad de fraccionar el pago en varios plazos.
También es frecuente solicitar financiación externa a entidades bancarias. Así se diluye el impacto económico a lo largo del tiempo.
El presupuesto de obras en comunidad debe ser completo. No solo el coste de la intervención, también honorarios técnicos, tasas municipales y seguros.
Un presupuesto incompleto genera sorpresas. Gastos no previstos que obligan a aprobar nuevas derramas.
La gestión de obras del administrador de fincas incluye supervisar plazos, comprobar certificaciones parciales y retener garantías.
Un buen profesional actúa como interlocutor entre la comunidad y los proveedores. Resuelve incidencias y vela por que el resultado se ajuste a lo contratado.
Documentación y permisos necesarios
Más allá de la aprobación en junta, las obras en comunidad de propietarios requieren cumplir con la normativa urbanística.
La licencia de obras es obligatoria para la mayoría de intervenciones. Especialmente las que afectan a elementos comunes, fachadas o estructuras.
Existen dos grandes categorías según la envergadura del proyecto.
La obra menor abarca actuaciones de escasa complejidad técnica. Repintado de fachadas sin andamiaje, pequeñas reparaciones o sustitución de elementos decorativos.
En muchos municipios se tramitan mediante declaración responsable. Esto agiliza los plazos considerablemente.
La obra mayor implica modificaciones significativas. Afectan a estructura, seguridad, instalaciones de saneamiento o aspecto exterior.
Para esta licencia es imprescindible un proyecto técnico. Debe estar redactado por arquitecto o aparejador y visado por el colegio profesional.
El ayuntamiento revisará que la actuación cumple con el plan urbanístico vigente.
La documentación típica incluye el acta de aprobación, certificado de representación, proyecto técnico, presupuesto y justificante de pago de tasas.
Cada ayuntamiento tiene requisitos específicos. Conviene informarse previamente para evitar retrasos.
Una vez concedida la licencia, debe exhibirse de forma visible. Habitualmente en el portal o la valla del andamio.
La ausencia de licencia conlleva sanciones económicas. Incluso la paralización de los trabajos por inspección municipal.
Algunas obras generan documentación adicional que conviene conservar. Libro del edificio, certificados energéticos, garantías de materiales o contratos de mantenimiento.
Una gestión documental ordenada facilita futuras intervenciones. Y aporta seguridad jurídica a la comunidad.
Cómo digitalizar la gestión de obras con Gesfincas
Tras repasar todo el proceso, algo queda claro. La gestión de obras implica manejar mucha información.
Actas, presupuestos, contratos, licencias, facturas, certificaciones… Todo debe estar organizado y accesible.
Hacerlo en papel o con hojas de cálculo multiplica el riesgo de errores. Extravíos y duplicidades son frecuentes.
Aquí entra la tecnología específica para administradores de fincas. Gesfincas centraliza toda la gestión de comunidades.
Contabilidad, comunicación con vecinos, seguimiento de incidencias y documentación de obras. Todo en una única plataforma.
Su módulo Gesfincas Documental permite almacenar y localizar cualquier documento en segundos.
Imagina acceder al acta de hace tres años, al contrato con la constructora y a la factura final. Todo desde el mismo sitio.
Esta digitalización ahorra tiempo y reduce conflictos. Cuando un propietario cuestiona un gasto, respondes con datos objetivos.
Para las juntas de propietarios, Gesfincas Juntas permite preparar convocatorias profesionales.
Registra asistencia y votos de forma digital. Genera actas automáticamente con toda la información de la reunión.
Incluso permite celebrar juntas telemáticas o híbridas. Ningún propietario queda excluido de las decisiones importantes.
Afrontar obras en una comunidad de propietarios con las herramientas adecuadas transforma el proceso.
Lo que podría ser conflictivo se convierte en una experiencia ordenada, transparente y eficiente.
La tecnología no sustituye el criterio profesional ni la voluntad de los vecinos. Pero elimina fricciones innecesarias.
Libera tiempo para lo que realmente importa: mantener el edificio en óptimas condiciones y fomentar una convivencia armoniosa.
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La clave está en anticiparse. Planificar las obras con tiempo, reunir la documentación necesaria y comunicar de forma clara a los vecinos.
Un buen administrador sabe que la transparencia genera confianza. Y la confianza reduce los conflictos entre propietarios.
Con el software adecuado y una gestión profesional, cualquier comunidad puede afrontar sus proyectos de rehabilitación con garantías de éxito.
No dejes que la burocracia o la falta de organización paralicen las obras que tu edificio necesita. La tecnología está de tu lado.



